Esa promesa que sigue sin salir a flote, asistentes autónomos capaces de hacer tareas en navegadores y en servidores sin necesidad de un humano.
Alguna vez seguro has escuchado sobre esta herramienta que prometió la automatización y el flujo de trabajo autónomo, ahora vamos a revelar qué son los agentes realmente, si funcionan y cumplen con las expectativas o son puro humo.
Qué es y qué no es un Agente de IA
Qué no es un agente
Web scraping no es un agente. Eso es más un programa que analiza las webs desde su código en busca de información. Se utiliza mucho para análisis de datos.
Los bots tampoco son agentes de IA. Un bot ejecuta reglas y acciones predefinidas, responde a estímulos concretos y sigue un comportamiento programado. No decide, no razona sobre el contexto y no se adapta más allá de lo que fue diseñado.
Los algoritmos tampoco son agentes. Cualquier sistema con un proceso cerrado, programado y predefinido es, por definición, un algoritmo, por muy sofisticado que sea. Si el camino está marcado de antemano, no hay decisión real.
Maker y n8n no son agentes, aunque muchos lo quieran hacer ver así.
Aquí hay mucho más marketing que realidad. Es más marketing que agentes. En realidad utilizan IA y algoritmos con flujos definidos y prompting predefinido. Eso se parece más a un GPT clásico: input → output. Se les da una instrucción, la IA la resuelve y ejecuta lo esperado, pero no decide por sí misma. Ellos les llaman agentes porque usan automatizaciones en tiempo real, pero un agente real toma decisiones. Es una IA haciendo el trabajo de una persona en tiempo real, no un proceso donde el camino está determinado y predefinido.

Lo que sí son agentes de IA
No son simples sistemas con flujos rígidos predefinidos. Son autónomos y toman decisiones en tiempo real. Un agente es básicamente un programa que emula tareas que solo pueden hacer las personas y que no se logran de otra forma que no sea manual o similar a estas. En la práctica, estos agentes dependen de terminales y máquinas virtuales para ejecutarse en entornos controlados y seguros. No se ejecutan en tu ordenador personal, sino de forma remota, normalmente en servidores aislados, donde pueden abrir navegadores, ejecutar comandos y observar interfaces sin comprometer directamente el sistema del usuario.
Lo primero que te preguntarás es qué puede hacer y qué no puede hacer un agente. Básicamente, un agente cumple algunas funciones que realizan otros programas, pero que por problemas de protección o de alcance tecnológico no pueden realizarse de forma completa.
Para entender por qué esta diferencia es importante, veamos algunos ejemplos prácticos. No son casos aislados, sino consecuencias directas de cómo se define y se implementa un agente de IA.

Ejemplo 1
Si quieres realizar una búsqueda, utilizas un navegador. Dirás: “Hey, la IA puede buscar en internet”. Sí, puede buscar, pero devuelve links. Esto va un poco más allá.
La búsqueda de información dentro de una web, como suelen hacer algunos programas usando web scraping, ayuda a buscar por ejemplo reservaciones, hoteles o viajes y te devuelve el link de lo que buscas.
Pero el agente va más allá: no solo haría eso, sino que sería capaz de completar formularios por el usuario, enviar correos y hacer reservas. Solo cuando se necesite una confirmación como un pago, es que solicita la intervendrá el usuario.
Qué cosas haría: lo que hace una empresa de agencia de viajes. Busca hoteles, pregunta si hay reservas y luego te consulta si quieres reservar el hotel con las características que has proporcionado.
Ejemplo 2
Realizan tareas que no pueden realizar programas tradicionales. A diferencia del web scraping, que lee el código de la página buscando información y texto, el agente abre un navegador y puede VER en tiempo real el contenido de esa página, interpretando lo que pasa en la web igual que lo haría una persona.
Puede analizar la página, ver información que no está en texto sino en imágenes e interpretarla.
Los agentes prometen autonomía y automatización, pero hay que saber diferenciar un agente de un flujo de trabajo o de una automatización.
Para que no te vendan humo
Un agente no es un programa que realiza tareas repetitivas. Se adapta y realiza las tareas igual que un usuario mirando un navegador o la ventana de un programa, siendo incluso capaz de entender y detectar en tiempo real lo que sucede.
Si alguna vez has usado el modo cámara de ChatGPT, te darás cuenta de que puede ver y entender en tiempo real. La diferencia es que el agente no necesita tu intervención y podría hacerlo solo.
Actualmente podemos encontrar agentes de navegador o programas como Codex de OpenIA que utilizan terminales para probar en tiempo real si una aplicación está funcionando y se ve de forma correcta, y no simplemente lanzar código y decir “prueba tú a ver si funciona”. En ese sentido, Codex y los agentes son muy parecidos.
Ventajas
La mayor ventaja es la autonomía: realizar una tarea mientras tú realizas otra.
Su potencial es enorme. Se pueden programar distintos agentes para hacer ciertas acciones, siempre y cuando no necesiten intervención de usuarios, contraseñas o acceso a información sensible. La idea es que haga cosas, pero no que haga todo por sí solo.
Desventajas
Problemas actuales sobre los agentes y por qué no se están desarrollando masivamente.
Necesitan una máquina virtual y un consumo de recursos mucho mayor que un sistema de web scraping. Esto los vuelve costosos y lentos. Deben procesar imágenes y, por ahora, requieren supervisión humana para evitar errores.
En muchos casos se detienen y necesitan que el usuario intervenga para iniciar sesión y usar sus credenciales. El problema es que esto se ejecuta en servidores virtuales externos, no locales.
Esto genera desconfianza justificada: la gente no va a introducir datos bancarios, correos o contraseñas en servidores virtuales desatendidos en algún lugar del mundo con marcos legales poco claros.
¿Qué pasó con esta promesa incumplida?

Hoy en día existen agentes, pero la tecnología aún está verde. Llegará, pero todavía no.
La IA avanza rápido y ya hay aplicaciones que usan agentes, como Codex de OpenAI, que prueba en tiempo real si una aplicación funciona. Muchas otras se llaman agentes, pero técnicamente no lo son. Es, de nuevo, marketing.
¿Cuál será el futuro de los Agentes?
Volvemos así al punto de partida: la gran promesa de asistentes autónomos capaces de hacerlo todo sin intervención humana. El futuro de los agentes va en esa dirección, pero aún no ha llegado.
La IA avanza a pasos enormes. Cada año duplica capacidades.
Muchos creen que estamos en una burbuja, pero no ven que hace unos tres años ocurrió un cambio brutal. Fue tan rápido que lo normalizamos. Está en todos lados y casi no nos dimos cuenta.
La próxima vez que hagas una reserva, quizá creas que hablas con una persona, pero podría ser un agente de IA gestionando todo y hablando contigo de forma natural. Cuando eso ocurra, ya no hablaremos de promesas ni de marketing, sino de agentes reales; hasta entonces, conviene saber distinguir entre lo que decide y lo que solo ejecuta.
Tu opinión importa
¿Crees que los agentes de IA están más cerca de la realidad o siguen siendo, en gran parte, una promesa inflada por el marketing?
Déjanos tu opinión en los comentarios, comparte tu experiencia o tus dudas y forma parte de la comunidad de VANTRA, donde analizamos la inteligencia artificial sin humo, con criterio y aplicada al mundo real.



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